La motricidad fina y gruesa en niños de 0 a 3 años
Los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo global de los niños y niñas. Entre los 0 y los 3 años, el movimiento se convierte en una herramienta esencial para descubrir el entorno, conocer el propio cuerpo y avanzar hacia la autonomía. En este proceso, la motricidad gruesa y la motricidad fina desempeñan un papel clave.
¿Qué es la motricidad gruesa?
La motricidad gruesa hace referencia a los movimientos amplios del cuerpo que implican grandes grupos musculares. Incluye acciones como girarse, sentarse, gatear, caminar, correr, saltar o subir escaleras.
Durante los primeros tres años de vida se producen grandes avances:
- De 0 a 1 año: control de la cabeza, giros, gateo y primeros intentos de ponerse de pie.
- De 1 a 2 años: inicio de la marcha, mejora del equilibrio y exploración del espacio.
- De 2 a 3 años: correr, saltar con ambos pies, empujar objetos o subir y bajar escaleras con ayuda.
En Rialla fomentamos la motricidad gruesa a través del juego libre, espacios seguros y materiales adaptados, respetando siempre el ritmo de cada niño.
¿Qué es la motricidad fina?
La motricidad fina se refiere a los movimientos más precisos, especialmente de manos y dedos, que permiten manipular objetos pequeños y coordinar la vista con el movimiento.
Algunos ejemplos son:
- Agarrar objetos y pasarlos de una mano a otra
- Encajar piezas y apilar bloques
- Pasar páginas, dibujar o realizar trazos
- Comer solos con cuchara o comenzar a vestirse
La motricidad fina es esencial para el desarrollo de la autonomía, la atención y, más adelante, el aprendizaje de la escritura.
El juego como base del desarrollo motriz
El juego es la principal forma de aprendizaje en la primera infancia. A través del juego, los niños experimentan, repiten, se equivocan y fortalecen su confianza.
En la escuela infantil Rialla proponemos actividades que estimulan ambas áreas:
- Circuitos de psicomotricidad
- Juegos de construcción y encaje
- Actividades artísticas y sensoriales
- Propuestas de manipulación y experimentación
Siempre acompañando de forma respetuosa, sin forzar, y valorando cada logro.
Un desarrollo integral
La motricidad no solo influye en el desarrollo físico, sino también en el emocional, cognitivo y social. Cuando un niño se mueve con seguridad, aumenta su autoestima, confianza y autonomía.
Por ello, en la etapa de 0 a 3 años es fundamental ofrecer espacios ricos en estímulos, tiempo y libertad de movimiento para favorecer un crecimiento sano y feliz.